Cada vez son más evidentes la interrelaciones entre la esfera mental del individuo y las enfermedades físicas.

El estrés afecta a nuestros órganos y sistemas de diferente manera. En los últimos años se han desarrollado ciencias que estudian la relación de los procesos psíquicos, los neurotransmisores, el sistema endocrino y la inmunología englobada bajo el nombre de Psiconeuroendocrinoinmunología.

«La psiconeuroinmunología es un campo científico interdisciplinar que se dedica al estudio e investigación de los mecanismos de interacción y comunicación entre el cerebro (mente/conducta) y los sistemas responsables del mantenimiento homeostático del organismo, los sistemas: nervioso (central y autónomo), inmunológico y neuroendocrino, así como sus implicaciones clínicas.»

George F. Solomon

 

Depresión

Es evidente que los trastornos de la esfera mental son, en ocasiones, los responsables de manifestaciones patológicas que no se corresponden con un disturbio de las funciones orgánicas sino con una interpretación mental o psíquica del proceso, sea real o provocado por emociones no correctamente manejadas.

Mecanismo del estrés

El estrés crónico (distrés) puede tener infinidad de causas. Una de las más conocidas se refiere al estilo de vida y la incapacidad de adaptación. En un mundo donde las nuevas tecnologías y las exigencias cada vez mayores de los entornos laborales, familiares y de relación exigen al individuo grandes esfuerzos de acomodación.

A pesar de intentarlo, en ocasiones, el individuo no puede evitar quedar descolgado del proceso de tecnificación y sufrir las consecuencias de orden personal, laboral, económico y social. Es en estos casos en los que resulta más probable padecer disturbios de todo tipo (psíquicos, emocionales y físicos) que disminuyen la calidad de vida de las personas.

Estrés femenino

Recordemos que el mecanismo del estrés depende de áreas cerebrales primitivas radicadas en el denominado «cerebro reptil» y qué prácticamente no han variado en millones de años.

Ese mecanismo de estrés era el seguro de vida de los primitivos habitantes de la tierra. Debían estar atentos a los peligros del entorno cuando eran víctimas de los depredadores e incluso cuando intentaban cazar para su sustento.

En el mecanismo del  estrés, que pretende preservar la vida, se producen cascadas hormonales  a nivel de las suprarrenales (cortisol y adrenalina) son de una potencia tal que involucran a otros sistemas y órganos como el hígado o el páncreas. Para salvar la vida no es suficiente con que intervengan ciertos órganos y sistemas del cuerpo, les necesitamos a todos trabajando coordinadamente.

 

Pero, qué pasa cuando el estímulo que ha producido la reacción de estrés (estresor) no es un depredador con apetito sino una discusión de tráfico, una desavenencia con nuestro jefe, un desencuentro con nuestra pareja o la imposibilidad de ser entendido y obedecido por nuestros hijos. Pues pasa lo mismo.

El mecanismo del estrés sigue funcionando igual que hace millones de años y poco importa que el estresor sea real o imaginario nuestro cuerpo físico soportará la misma carga hormonal y los cambios neuroendocrinos incluso sin presencia del tigre dientes de sable o del oso cavernario.

¿Cómo afectan estos cambios hormonales a nuestro organismo según la psiconeuroendocrinoinmunología?

El sistema psiconeuroendocrinoinmune PNEI engloba a distintos sistemas:

Centrales

      • Nervioso Central: cerebro e hipotálamo
      • Endocrino: hipófisis
      • Inmune: médula ósea y glándula timo

Periféricos

      • Nervioso Vegetativo o Autónomo: ganglios simpáticos y parasimpáticos
      • Endocrino: glándulas suprarrenales, adrenales, mamarias y tiroides…
      • Inmune: bazo, anillo de Waldeyer, ganglios linfáticos y apéndice.

El sistema psiconeuroendocrinoinmune PNEI tiene además receptores que le brindan capacidad de memoria y comunicación con los sistemas nerviosos, endocrinos e inmunes de categoría superior, constituyendo un sistema de  agran potencia, versatilidad y, a la vez, muy vulnerable a los trastornos que acontezcan en cualquiera de las cuatro esferas sin olvidad la faceta psíquica o emocional.

Enfermedades que se han relacionado con el estrés

Todos estos factores se ven involucrados son constantes en enfermedades tan dispares como:

Procesos inflamatorios

      • Obesidad
      • Hipertensión arterial
      • Arterosclerosis
      • Depresión
      • Cáncer
      • Enfermedad de Parkinson
      • Trastornos psiquiátricos
      • Fatiga crónica

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Emocionales / Psicosomáticas

      • Cefalea grave
      • Alteraciones del sueño
      • Sensibilidad exacerbada a los ruidos o a la luz

Genéticas

Datos reveladores sobre las consecuencias del distrés

Se han encontrado relaciones directas del estrés con muchas afecciones, en un porcentaje elevado de pacientes, entre las que destacamos:

        • Enfermedad de Sjögren 67%
        • Lupus Eritematoso Sistémico 76 %
        • Artritis reumatoide 70%
        • Esclerosis múltiple 80%
        • Cáncer entre el 57 y el 100% de los pacientes
        • Parkinson 79%

Se aprecian unas cifras muy elevadas de relación directa del estrés crónico (distrés) con gran número de patologías.

En cuanto a la influencia del estrés en los procesos de la órbita de las enfermedades reumáticas todos los estudios apuntan a procesos inflamatorios ocasionados por las denominadas lecitinas.

Una de las grandes preguntas que se realizan los científicos en la actualidad es si los grandes porcentajes de relación entre diversas enfermedades y el estrés son fruto de la casualidad o si por el contrario hay que tener en cuenta el estrés como factor coadyuvante de distintas patologías (las expuestas y otras) aunque hasta el momento la ciencia no lo haya considerado.

Artritis reumatoide

Hasta ahora, las causas últimas que producen la artritis reumatoide son desconocidas. Es una enfermedad de curso crónico que afecta en un porcentaje muy elevado y que cursa con deterioro articular, dolor e impotencia funcional.

Síntomas de la artritis reumatoide

Puede afectar a una o varias articulaciones y entre sus síntomas podemos apuntar:

En las propias articulaciones
      • Inflamación
      • Deformidad
      • Rigidez
      • Articulaciones fijas en una determinada posición «congeladas»
      • Dolor
      • Dificultades para el uso normal de la articulación afectada
      • Quistes articulares
Fuera de las articulaciones
      • Inflamación de las membranas de distintos órganos: pulmones, corazón.
      • Pérdida de peso
      • Dolor en el pecho, dificultades para respirar
      • Trastornos cardiacos
      • Inflamación de los ganglios linfáticos
      • Sequedad de boca y ojos (Sjögren)
      • Fatiga
¿Qué articulaciones se ven afectadas por la artritis reumatoide?

Puede afectar a las articulaciones de cualquier parte del cuerpo, aunque las más frecuentes son:

      • Muñecas
      • Dedos tanto de las manos como de los pies
      • Codos
      • Hombros
      • Caderas
      • Rodillas
      • Tobillos

Es una enfermedad muy frecuente que afecta al 0,5% de la población y es más habitual en mujeres.

Aunque se puede relacionar con la edad es una enfermedad que suele aparecer entre los 25 y 55 años siendo cada vez más precoz la edad de aparición.

Puede mantenerse en el tiempo o evolucionar a brotes en los que se alternan períodos de actividad con otros de normalidad.

La artritis reumatoide si no se trata adecuadamente puede conllevar la destrucción de la articulación que tiene como consecuencia la pérdida de la funcionalidad y puede requerir intervenciones quirúrgicas e incluso prótesis.

Factores que contribuyen a la aparición de la artritis reumatoide:
      • Genéticos
      • Hormonales
      • Obesidad
      • Cardiovasculares
      • Infecciones

Como se aprecia los factores que se atribuyen como causantes de la Artritis Reumatoide se encuentran entre los estudiados desde el punto de vista de la Psiconeuroendocrinoinmunología.

Podríamos pensar que los procesos de estrés desencadenan una serie de problemas en el funcionamiento de los sistemas psíquicos y mentales, neurológicos, endocrinos e inmunológicos que finalmente parecen ayudar a la aparición de la artritis reumatoide.

Si fuese así, en la búsqueda de las causas la ciencia se detiene en las estaciones intermedias sin llegar efectivamente al proceso que desencadena la enfermedad.

Es por ello que el tratamiento de la Artritis Reumatoide se ha centrado, hasta hace muy poco tiempo, en el tratamiento de los síntomas como la inflamación y el dolor, o la disminución de la reacción inflamatoria a base de corticosteroides. Desde hace poco tiempo las terapias génicas y otras terapias experimentales se abren paso en el tratamiento de la enfermedad.

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Podemos concluir que parece razonable que tengamos en cuenta la posible influencia del estrés crónico en la aparición o empeoramiento de la artritis reumatoide, entre otras cosas porque puede ser manejado con terapias no medicamentosas que pueden elevar la calidad de vida del paciente no solo respecto a la enfermedad sino a su estado de bienestar general.

Puedes consultar acerca las terapias del estrés en:

Instituo para el Manejo del Estrés