No todas las personas entienden lo mismo por vida sana. Mucha gente lo relaciona con la salud, el bienestar físico, la alimentación o el deporte. Pero pocos reparan en la vida sana psíquica o emocional, la calidad de los pensamientos y de las relaciones.
El equilibrio que sustenta la vida sana no siempre es fácil de alcanzar.
Puestos de trabajo poco amigables por su entorno, contenido, ejecución o proyección, relaciones personales y/o familiares, conflictivas, tensas, o tóxicas, ruido, contaminación, infoxicación y un largo etcétera se interponen entre nosotros y la consecución de una vida, verdaderamente sana.

Aunque todos estos factores son importantes para la consecución de una vida sana, en esta sección de la web nos centraremos en la alimentación y el ejercicio físico ya que, el resto de condicionantes que pueden afectar a nuestro Bien Estar estarán recogidos en otros artículos
Equilibrio
Para alcanzar unos niveles razonables de «vida sana» debemos prestar atención a múltiples circunstancias, entre las más importantes:
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- Abandonar o modificar los hábitos que perjudican a nuestra salud y potenciar aquellos que la benefician.
- Alimentos saludables para el cuerpo y para la mente.
- Ejercicio físico.
- Ritmo sueño vigilia adecuado para un descanso óptimo en la plano físico, mental y emocional.
- Adquirir hábitos saludables en el entorno de trabajo, tanto en lo referido a las tareas a realizar como a las relaciones con iguales, superiores o subordinados.
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Alimentación
Son numerosas las frases de célebres investigadores y pensadores que, han atribuido a la alimentación una gran importancia que, en estos tiempos, parece hemos olvidado.
«somos lo que comemos»
Atribuida al filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feurerbach quién, allá por el año 1850, resaltaba la importancia de la alimentación en el mantenimiento de nuestro verdadero SER.
No menos famosa en la frase de Hipócrates, considerado el padre de la Medicina moderna, quien en la Grecia en el siglo IV a.C, nos advertía:
«Que la medicina sea tu alimento y el alimento, tu medicina»
Todo lo que ingresa a nuestro organismo a través de nuestra boca puede beneficiarnos o perjudicarnos y es nuestra responsabilidad estar atentos, conscientes para discernir entre ambas opciones.
El alimento ha sido, es y será una fuente de sanación siempre que sea utilizado con consciencia.

El acto de alimentarnos, el comer, también necesita de cierto ritual que, con la vida ajetreada que llevamos, no siempre se pueden cumplir.
El comer debe ser un acto consciente, al que dediquemos toda nuestra atención. Hacerlo a la misma hora para generar una rutina, reservarnos el tiempo necesario para estar sentados, masticar, apreciar los sabores y las texturas nos puede ayudar a conseguir una alimentación sana.
Dietas sanas
Existen infinidad de planteamientos en torno a una dieta sana
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- Dieta mediterránea
- Dieta vegetariana
- Dieta vegana
- Dieta libre de carbohidratos, o de proteínas o de grasas.
- Dieta paleolítica
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Existen cientos o miles de dietas que se centran en los beneficios de uno de sus componentes y olvidan el resto al no considerar al ser humano como un todo.

Lo cierto es que, pueden existir dietas ideales tantas como habitantes hay sobre la superficie de la tierra. Más de 7.000 millones según los últimos datos, aunque la gran mayoría no están en condiciones de elegir la dieta y se deben conformar con nutrir a su cuerpo con lo que haya y cuando lo haya. En occidente somos unos privilegiados y desaprovechamos la gran oferta de la que disponemos y en muchas ocasiones delegamos la responsabilidad de nuestra nutrición en personas o corporaciones que no están pensando en nuestra salud sino en su propio beneficio.
La dieta ideal debe procurar al organismo de todos los micro y macronutrientes que precisa para que sus células puedan llevar a cabo sus funciones sin restricciones.

Los macronutrientes son aquellos que como carbohidratos, grasas y proteínas nos aportan los elementos de sustentación del organismo y, los micronutrientes son aquellos que como, las vitaminas, minerales, precursores y mediadores hacen posible la comunicación y el intercambio entre las distintas células, órganos y sistemas.
Es muy importante que, a pesar de la exagerada oferta de alimentos en los países desarrollados (aunque no siempre biológicamente activos), sigue habiendo enfermedades carenciales en el siglo XXI que tienen que ver con la falta de balance de las dietas, muy preocupante en los niños en los que la tasa de obesidad crece sin parar.
Otro de los aspectos importantes para configurar una auténtica vida sana es la
Actividad Física
La actividad física nos ayuda a evitar los riesgos que provoca la vida sedentaria.
En palabras del Dr. K.H. Cooper :
«El ejercicio físico es el método para poner más a años en su vida
y más vida en sus años»
Muchos de los trabajos que realizamos en la actualidad no requieren un esfuerzo físico. pero si intelectual y mental. Nos pasamos horas sentados en el puesto de trabajo, nos desplazamos a él sentados en el coche o en el transporte público y, terminamos el día sentados o tumbados en el sofa para luego irnos a la cama.

De entre los grandes peligros del sedentarismo figuran en primera lugar las enfermedades cardiovasculares que, suponen la primera causa de muerte en el mundo occidental.
El ejercicio físico es bueno para la salud física y mental por, entre otras las siguientes causas:
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- Aumenta la esperanza de vida
- Se liberan hormonas y mediadores como la dopamina y la serotonina que son conocidas como las hormonas de la felicidad.
- Produce la liberación de toxinas a través de la sudoración.
- Elimina los depósitos de sustancias en el músculo como el ácido láctico que es responsable de las conocidas y dolorosas «agujetas»
- Regula los ritmos sueño-vigilia y propicia un sueño más duradero y reparador.
- Ayuda a la insulina en el metabolismo del azúcar contribuyendo al control de la diabetes y el sobrepeso.
- Previene y retrasa los trastornos de la presión arterial tanto en hipertensos como en hipotensos.
- Reduce el colesterol y los triglicéridos
- Mejora los procesos digestivos y el ritmo intestinal.
- Incrementa la utilización de la grasa como combustible y ayuda a regular el sobrepeso.
- Aumenta la resistencia y fuerza muscular.
- Influye positivamente en la capacidad de llenado pulmonar facilitando todas las tareas del metabolismo de las células.
- Potencia la acción sustentadora de las articulaciones.
- Facilita la absorción y utilización del calcio.
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Y un largo etcétera que se irán desgranando en los artículos que encontraréis en esta sección.

No es momento de excusas. De pensar que ya se hace suficiente ejercicio físico en el trabajo, que no tengo tiempo, que estoy muy mayor, que me duele esto o aquello.
La vida sana no es un eslogan es un estilo de vida al que podemos ir incorporando nuevos hábitos que nos permitan disfrutar de salud y plenitud.
También expondremos la pertinencia del abandono de hábitos perjudiciales y las rutinas que podemos poner en marcha para conseguirlo.
Espero que sean de utilidad los consejos que os vaya transmitiendo y me gustaría conocer vuestras opiniones o sugerencias.
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Buena vida, plena y sana.
Estudié Medicina en la Universidad de Salamanca y participé durante años en un equipo de salud mental.